HISTORIA DE CAIMANCITO

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En 1895 el lugar se llamaba Potrero del Caimán, su propietaria Polonia Villar de Quintana en esa fecha vendió las tierras a los ingleses Leach, dueños del ingenio La Esperanza de San Pedro.

Como si fuera una fracción del ingenio sampedreño, los Leach plantaron caña de azúcar en toda la propiedad del Caimán, para abastecer con creces a La Esperanza, el traslado de la caña se hacía en carros tirados por bueyes, como era costumbre, hasta el arribo del ferrocarril, en 1906.

Por muchos años en el lugar no había más que un galpón donde se guardaban carretas, herramientas y también servía como vivienda de algunos zafreros.

Cuando llegó el ferrocarril, la Compañía tenía más de 500 hectáreas de caña, y como el ferrocarril facilitó a todas las empresas agrícolas el traslado y ampliación de la siembra, se construyeron algunas casas para empleados residentes, y un grupo de casillas de madera para algunos obreros, lo cual dio espontánea forma a un lote azucarero.

Hasta 1933, Caimancito era considerado un lote sin mayores aspiraciones, ya que sus dueños no parecían pretender otra cosa. Considerando que los hermanos Leach no eran argentinos, cabría la posibilidad que alguna vez decidieran volver a Inglaterra, dejando las empresas sin su control personal, como efectivamente ocurrió a partir de 1940.

Los Leach dejaron Caimancito después de arrendar parte de las tierras a agricultores y horticultores, lo que significó una nueva modalidad de trabajo, tal como la siembra de hortalizas, que fue (y es) característica firmemente asentada desde entonces en el lugar. El lote, a raíz de ésta nueva actividad, comenzó a crecer y tomar la forma de un pequeño pueblo. Los impulsores, en aquellos tiempos, de éste desarrollo económico y poblacional fueron Alberto Sánchez, Diego Domínguez, Bernardino Matas Mestre, entre otros.

Dicen aquellos que conocen de cerca algunos de éstos pioneros, que cuando se reunían, se hacían siempre la misma pregunta; "Existe una estación de ferrocarril ¿ Por qué no existe un pueblo? ¿ Qué estamos esperando para hacerlo? ¿ Si los Leach no volvían jamás, seguiría esperando sin hacer nada?

Debían comprar la tierra a los ingleses, pero para eso debían comunicarse con ellos enviándoles una oferta, y hacia allí se dirigieron aquellos hombres de trabajo.

Llegó contestación desde Inglaterra, los agricultores se reunieron en casa del señor Gurrieri, y a través de algunos protocolos muy británicos y por medio de un tal Mister Dávinson, consiguieron concretar la compra de todas las tierras en 2500 pesos por hectárea.

El lote comprendía 450 hectáreas y diez manzanas para población urbana, pero el gobierno de Jujuy demoró la aprobación de los planos, mucho más tiempo de lo que la burocracia morosa suele demorar; diez años.

En 1958 recién los caimanciteños pudieron llevar a buen puerto la venta de lotes y la formación del pueblo.

Caimancito es hoy un pueblo prolijo, muy poblado con una fuente de trabajo intachable (de indudable calidad) donde sus nuevas generaciones hicieron camino en profesiones universitarias y agrupaciones políticas de prestigio.

El pueblo tiene escuelas, iglesia, hermosas casas. Se halla a la izquierda de ruta nacional 34, tirando hacia el río San Francisco y, curiosamente, lejos de las laderas del Alto Calilegua, en descampado, por así decir.

A pesar que toda la provincia disfruta de toda la avalancha de su producción todos los años, nunca ha tenido la promoción que los Leach supieron dar a toda la producción calilegüense – a nivel nacional e internacional - . La asombrosa fertilidad y productividad de Caimancito no es bien conocida en el sur como debiera ser.

Por otra parte – y esto si merece un monumento al pionero - en esas tierras se encontraron los excelentes yacimientos de petróleo a 3920 metros de profundidad, que introdujo a Jujuy en la nómina de productores de petróleo y gas.

Caimancito tuvo la suerte que los ingleses no acostumbran arraigarse en ningún lado que no sea su propia tierra, y se fueran, dejando su Potrero del Caimán a los ciudadanos argentinos que lo trabajan, sin embargo, el petróleo hubiera reemplazado al arraigo más de lo que imaginamos.LIBERTADOR GRAL. SAN MARTIN

JUJUY-DIEZ DECADAS: LIBERTADOR-1899 – 1999 OLGA DEMITROPULOS

Agradecemos las imagenes cedicas por Gabriela Canteros

 

 

 

 

 
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